lunes, 14 de mayo de 2012

¿Cómo tratar de plantear un análisis de los niveles de interpretación en “Los Vengadores”, sin ser ni un semiólogo, ni un hermeneuta, ni un erudito en mitología, sociología o historia del cómic?
Lo intentaré abordar desde mi perspectiva más directa y honesta como espectador; pero adentrándome a la vez, en el sustento que para mí le da su aspecto más esencial a la relación personaje-espectador; es decir, el arquetipo y el mito.
Como espectador, esperamos que nos cuenten una historia, esperamos ser testigos de un suceso, y esperamos que ese suceso sea manifiesto en cualquier manera que nos vincule de forma más directa, más intensa. Que nos atrape, nos pertenezca. (Esta última, la sensación de pertenencia, que nos rebasa, es lo que en el Romanticismo se llamará lo sublime).
Ahora bien, cada espectador busca experiencias diferentes para poder cubrir expectativas distintas: algunos prefieren dar rienda suelta a la imaginación con un libro, otros preferirán un término medio como lo puede representar una narrativa visual (novela gráfica, cómic, etc.) y otros podrían decantarse por una experiencia más inmersiva como un film.
El territorio que quiero explorar se maneja en estos tres ejemplos, puesto que los vengadores (o los personajes que los representan) son producto de este vaivén de formatos, a lo largo de la actividad cultural del hombre, que va repitiendo patrones en sus figuras de identidad locales.
La historia del ser humano en sociedad nos indica una noción predominante (no necesariamente mayoritaria, asunto que es irónico) a construir sistemas patriarcales, justificado a la fuerza, si se quiere, en órdenes divinos que proyectan condiciones de poder, entendiendo este como el típico enfrentamiento entre el más viril, el más apto, el más fuerte, etc. (No por nada Black Widow es la única mujer  protagónica, y una de apenas cuatro que alcanzan a aparecer como incidentales (una secretaria con el mínimo porcentaje de la empresa de su cónyuge (Pepper Potts esposa de Stark), una asistente que cumple todas las órdenes de su jefe (Maria Hill) y la última es un doble cameo de una mesera ensoñada con el Capitán América.

Dicho esto, vayamos al punto de la trama; a esa interminable batalla que el hombre lleva a cabo desde hace siglos: la batalla consigo mismo. (Homo Homini Lupus).

Sin pretender minimizar las similitudes y consecuencias de las mujeres guerreras y/o lideresas de sus pueblos a lo largo de la historia (Artemisa, Ishtar, Atenea, Brígida, entre otras) en lo que quiero enfocarme es la lucha desde lo que en un sentido esotérico sería el polo masculino del ser humano, con su respectivo campo simbólico. (Cabe resaltar que lo que se entiende en este caso como masculino es una de dos propiedades del humano en general, que no distingue géneros, si no propiedades psíquicas, con su contraparte femenina, ambas relacionadas con modelos analógicos de formas de ver el mundo).

El Sol, el día, la razón, lo apolíneo, la estructura, el poder, el fuego, la fuerza bruta, etc. Contrapuesto (alegóricamente) a un polo femenino: La Luna, la noche, las emociones, lo impulsivo, la intuición, lo mágico, el agua, la protección, etc.  Aquí hay magia y hechizos, no se parece en nada a lo que hemos entrenado, es la forma en la que LA protagonista, Black Widow le explica a Hawkeye la naturaleza a la que LOS vengadores se enfrentan.
La construcción de los personajes deriva de aquí. El tema del agón abarca siempre una disputa (enfrentamiento, lucha, oposición, contraste) entre dos naturalezas muy diferentes, y en muchos casos opuestas, puesto que no es necesario ser opuestos para ser antagónicos; basta que las características de los involucrados disten de un mismo objetivo, o percepción de la realidad, o hasta formas de hacer las cosas.
Regresemos entonces al principio masculino, portador del coraje y valor manifestados en masa corporal y fuerza bruta, adentrémonos a conocer las características fundamentales que desarrollan patrones de conducta, que denotan la idea del héroe contemporáneo: el superhéroe.

.Thor- Presentado como un semidios en la película, hijo del Dios Odín en la mitología nórdica.
Las cualidades de este personaje se relacionan a nivel mítico con el Donar de los bátavos, el Hércules romano, el Indra védico, el Teshub de los hititas y el Perkunas lituano, entre otros. Ya sea por sus herramientas (el Mjollner (martillo que siempre regresa) de Thor, así como los rayos que emanan al usarlo) que se relacionan con el mismo martillo de algunos de los anteriormente citados, así como garrotes, el carro, el hacha; todos estos símbolos del poder y la fertilidad, así también el perfil del macho tosco, propenso incluso a la glotonería es un elemento que se repite entre varios de estos dioses.
A su vez, las referencias a los enemigos que deben luchar son similares, si bien no idénticas, pero se encuentra un vínculo curioso entre la serpiente de Midgard combatida por Thor, la Hidra de Hércules, el dragón Iluyanka de Teshub, la Vritrá (demonio serpiente o dragón) de Indra, e incluso se puede trazar una relación entre el Pitón y la victoria de Apolo sobre este, para apoderarse del oráculo.
Thor viene de Asgard,  particularmente de Þrúðheimr (lugar de la fuerza) y conforme pasan los siglos, el culto de Thor transmigra a los pueblos campesinos, y se suele venerar en arboledas sagradas (signo de su naturaleza salvaje). Es curioso notar que incluso hay swástikas en tumbas, como alusión a su protección sobre los humanos, a través de los ya resaltados atributos de fortaleza, y de su naturaleza ígnea, solar.
Sólo de manera breve quiero contextualizar a su contraparte, Loki, el dios timador, origen de todo fraude, transformador (mitológicamente cambia de forma tanto en caballo, salmón, mosca e incluso de sexo), antagonista a Odín en su lucha por contener el orden.
Thor es de una forma, el eje conductor de la historia, puesto que su hermano Loki (parentesco que ocurre sólo en la película) es el que pone en peligro a la Tierra, y Thor se esfuerza reiteradamente para hacerlo entrar en razón. Cabe notar que esta figura de razón es más gringa que nórdica, si bien la razón en esta película entra a golpes. Quiero denotar brevemente la faceta bárbara que Estados Unidos ha llevado a la pantalla grande por décadas, imponiendo sus valores nacionales de justicia, libertad, y razón, entre otras, a través de lo que parecen ser sus antepasados nórdicos migrando culturalmente a Hollywood. ( Teniendo resultados de la talla de Stallone, Schwarzenegger (que no es gringo), Bruce Willis, Seagal, etc.) Una masa bárbara combatiendo a “los malos” por un ideal abstracto, muy enterrado, por lo que más bien pareciera ser una lucha por la sobrevivencia, o en su defecto, simplemente una lucha de poder.


.Capitán América- Obvio estandarte de la cultura Estadounidense, peleando por la centralización del poder; venciendo a cuanta oposición ideológica (acá es una lucha intelectual, lógica evolución de lo que la figura de Thor anticipaba). Se defiende tanto del nazismo, como el anarquismo, el comunismo e incluso, en los comics para las nuevas generaciones, el neo-nazismo.
Dejando de lado lo que se aprecia a simple vista de él (un facsímil antropomorfo de la Bandera-de-Estados-Unidos, con todo lo que ello conlleve) situémonos en otro punto: el escudo.
Es curioso notar como el “Arma que siempre regresa” del Thor bárbaro muta metafóricamente en el Capitán. Siendo el escudo una representación mucho más evidente de defensa, que del martillo que arrasa con sus oponentes. Si se observa desde una perspectiva psicológica, podríamos imaginar que tal vez se duda de sus propias cualidades (no un gran atributo de un aspirante a ícono nacional), por otra parte, si lo vemos des`e una postura sociopolítica, el “arma” se nos presenta de una naturaleza diplomática, un arma que tiene posibilidades (limitadas) de ataque, pero manifestando cierta cautela de un superhéroe que a final de cuentas mantiene una naturaleza más apegada a lo humano (pese a sus superpoderes, que son todos potenciados de características humanas a final de cuentas).  Es anticuado, no puede volar, está expuesto incluso a cierto tipo de ataques; sangra, es humano. Es de carne y hueso, su principal habilidad parece ser la de un empresario americano promedio: el liderazgo, una facultad puramente intelectual. Con los valores de la nación moderna que aspira al progreso (función igual de obsoleta que el resto de su perfil psicológico) el une a “su equipo” en pro de la victoria.

.Tony Stark/Iron Man- ¿Cuál es el siguiente paso en esta analogía de la sociedad Norteamericana?  Una vez que por fin se alcanza el progreso (y se llega a su respectivo desánimo al comprender la naturaleza de esa ilusión) llegamos a la postmodernidad. Tenemos un pent-house lujoso en Manhattan, escuchando Highway to Hell, con una camiseta de Black Sabbath, y una actitud irónica hacia los problemas existenciales y profundos que se han arrastrado (o no) anteriormente. Se vive de manera superficial entre las comodidades que el capitalismo salvaje y la dependencia tecnológica nos permitan. Si bien no deja de haber una estructura ideal sólida, aunque caprichosa: el genio. Un genio demasiado racional, que dista de poseer habilidades que la así llamada “inspiración” le permitieron a los genios inventores de siglos anteriores. Es el geek que sabe cómo  opera cada cosa, qué lugar tiene, cómo se repara y cómo le sirve a él. Todo es un terreno preconcebido, una máquina de conceptos racionales (aparentemente científicas) pero con el delicado encanto Hollywoodense que ensalza la ley del “más carismático”.
El “Hombre de Acero” de la competencia (DC) se transforma aquí en una envoltura, en Armadura, en tecnología portátil, en una serie de dispositivos retráctiles que permiten tener tiempo para el American Way of Life de finales del Siglo XX.

.Bruce Banner-Hulk- Si seguimos esta dinámica sociotemporal, entonces ¿Qué sigue, una vez que alcanzamos el éxito financiero, la fama, las mujeres (que en el caso de Stark serían trofeos, para finalmente consolidarse en monogamia), el genio y la superfuerza? No queda “nada”.
Queda lo que los gringos llaman “denial”, una percepción de indiferencia, mezclada con parsimonia y pesimismo. Un disgusto generalizado por vivir.
Una especie de bomba a punto de explotar, que sin embargo se mantiene por este insomne estado de apatía. Si la razón masculina (Banner es un científico también) y las emociones son femeninas (un científico con impulsos totalmente reprimidos) entonces ¿qué mas hay? ¿Qué le falta al humano por descubrir?
Ese tema ha sido nominado con tan pocos nombres específicos, pero nos ha acompañado a través de toda la humanidad. Optaré por un término moderno, que espera ser extraído de cualquier nominación para ser captado en su fase más directa: el inconsciente.
Ese monstruo que desencadena toda una serie de posibilidades de comportamiento-acción y llegar a su flujo extremo. Claro está que varía de acuerdo a la dinámica que el rol de la conciencia tome con él y visceversa. Ambas integran la psique humana que se desarrolla a través de esta dualidad (o dualismo, depende del punto de vista).
Tenemos el resultado de la opresión de los impulsos naturales, que el Dios Loki anticipa sabiamente al hablarnos de “la libertad de la libertad” (la verdadera liberación de los parámetros idealizados de lo que la sociedad llama libertad) ya sea en su faceta conquistadora-expansiva, diplomática-centralista o vanaglorizadora-tecnócrata. “El sueño de la razón produce monstruos”.<+div>
Hulk es violencia incontenible, irracional, destructiva, pero lo es por el acto liberador de una barrera restrictiva.
Él (eso que ya no es “él”) no distingue “buenos y malos” (contrario a sus contrapartes idealistas, polarizadoras): “HULK APLASTA”… hasta que la energía se libera y se consume.


.Finalmente, casi en calidad de testigos (forzando roles importantes en el film) están Black Widow y Hawkeye, humanos entrenados, espías, con conocimiento “mortal” para el combate y la defensa. Siendo fiel a la interpretación abierta y subjetiva que he hecho hasta el momento, me parece que no es coincidencia que los roles más naturales y vulnerables de el Hombre y la Mujer permanezcan unidos en el desenlace de la batalla, aquí no hay un vínculo amoroso que los una por siempre, y sin embargo, la unión surge. El coniunctio en el que los polos opuestos se juntan para alcanzar la gran obra, la victoria, la hazaña, (en este caso la salvación de la humanidad-estadounidense) es la analogía del propio antagonismo de la misma humanidad. Tarea que a veces inverosímil, abstracta, absurda, irreal, pero latente asumimos desde que llegamos al mundo.
                                                                                                                                             -Joâo





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