¿Cómo tratar de plantear un análisis de los niveles de
interpretación en “Los Vengadores”, sin ser ni un semiólogo, ni un hermeneuta,
ni un erudito en mitología, sociología o historia del cómic?
Lo intentaré abordar desde mi perspectiva más directa y honesta
como espectador; pero adentrándome a la vez, en el sustento que para mí le da
su aspecto más esencial a la relación personaje-espectador; es decir, el
arquetipo y el mito.
Como espectador, esperamos que nos cuenten una historia,
esperamos ser testigos de un suceso, y esperamos que ese suceso sea manifiesto
en cualquier manera que nos vincule de forma más directa, más intensa. Que nos
atrape, nos pertenezca. (Esta última, la sensación de pertenencia, que nos
rebasa, es lo que en el Romanticismo se llamará lo sublime).
Ahora bien, cada espectador busca experiencias diferentes
para poder cubrir expectativas distintas: algunos prefieren dar rienda suelta a
la imaginación con un libro, otros preferirán un término medio como lo puede
representar una narrativa visual (novela gráfica, cómic, etc.) y otros podrían
decantarse por una experiencia más inmersiva como un film.
El territorio que quiero explorar se maneja en estos tres
ejemplos, puesto que los vengadores (o los personajes que los representan) son
producto de este vaivén de formatos, a lo largo de la actividad cultural del
hombre, que va repitiendo patrones en sus figuras de identidad locales.
La historia del ser humano en sociedad nos indica una noción
predominante (no necesariamente mayoritaria, asunto que es irónico) a construir
sistemas patriarcales, justificado a la fuerza, si se quiere, en órdenes
divinos que proyectan condiciones de poder, entendiendo este como el típico
enfrentamiento entre el más viril, el más apto, el más fuerte, etc. (No por nada
Black Widow es la única mujer
protagónica, y una de apenas cuatro que alcanzan a aparecer como
incidentales (una secretaria con el mínimo porcentaje de la empresa de su
cónyuge (Pepper Potts esposa de Stark), una asistente que cumple todas las órdenes
de su jefe (Maria Hill) y la última es un doble cameo de una mesera ensoñada
con el Capitán América.
Dicho esto, vayamos al punto de la trama; a esa interminable
batalla que el hombre lleva a cabo desde hace siglos: la batalla consigo mismo.
(Homo Homini Lupus).
Sin pretender minimizar las similitudes y consecuencias de
las mujeres guerreras y/o lideresas de sus pueblos a lo largo de la historia (Artemisa,
Ishtar, Atenea, Brígida, entre otras) en lo que quiero enfocarme es la lucha
desde lo que en un sentido esotérico sería el polo masculino del ser humano,
con su respectivo campo simbólico. (Cabe resaltar que lo que se entiende en
este caso como masculino es una de dos propiedades del humano en general, que
no distingue géneros, si no propiedades psíquicas, con su contraparte femenina,
ambas relacionadas con modelos analógicos de formas de ver el mundo).
El Sol, el día, la razón, lo apolíneo, la estructura, el
poder, el fuego, la fuerza bruta, etc. Contrapuesto (alegóricamente) a un polo
femenino: La Luna, la noche, las emociones, lo impulsivo, la intuición, lo
mágico, el agua, la protección, etc. Aquí hay magia y hechizos, no se parece en
nada a lo que hemos entrenado, es la forma en la que LA protagonista, Black
Widow le explica a Hawkeye la naturaleza a la que LOS vengadores se enfrentan.
La construcción de los personajes deriva de aquí. El tema
del agón abarca siempre una disputa (enfrentamiento, lucha, oposición,
contraste) entre dos naturalezas muy diferentes, y en muchos casos opuestas,
puesto que no es necesario ser opuestos para ser antagónicos; basta que las
características de los involucrados disten de un mismo objetivo, o percepción
de la realidad, o hasta formas de hacer las cosas.
Regresemos entonces al principio masculino, portador del
coraje y valor manifestados en masa corporal y fuerza bruta, adentrémonos a
conocer las características fundamentales que desarrollan patrones de conducta,
que denotan la idea del héroe contemporáneo: el superhéroe.
.Thor- Presentado como un semidios en la película, hijo del
Dios Odín en la mitología nórdica.
Las cualidades de este personaje se relacionan a nivel
mítico con el Donar de los bátavos, el Hércules romano, el Indra védico, el
Teshub de los hititas y el Perkunas lituano, entre otros. Ya sea por sus
herramientas (el Mjollner (martillo que siempre regresa) de Thor, así como los rayos
que emanan al usarlo) que se relacionan con el mismo martillo de algunos de los
anteriormente citados, así como garrotes, el carro, el hacha; todos estos
símbolos del poder y la fertilidad, así también el perfil del macho tosco,
propenso incluso a la glotonería es un elemento que se repite entre varios de
estos dioses.
A su vez, las referencias a los enemigos que deben luchar
son similares, si bien no idénticas, pero se encuentra un vínculo curioso entre
la serpiente de Midgard combatida por Thor, la Hidra de Hércules, el dragón
Iluyanka de Teshub, la Vritrá (demonio serpiente o dragón) de Indra, e incluso
se puede trazar una relación entre el Pitón y la victoria de Apolo sobre este,
para apoderarse del oráculo.
Thor viene de Asgard,
particularmente de Þrúðheimr (lugar de la fuerza) y conforme pasan los
siglos, el culto de Thor transmigra a los pueblos campesinos, y se suele
venerar en arboledas sagradas (signo de su naturaleza salvaje). Es curioso
notar que incluso hay swástikas en tumbas, como alusión a su protección sobre
los humanos, a través de los ya resaltados atributos de fortaleza, y de su
naturaleza ígnea, solar.
Sólo de manera breve quiero contextualizar a su contraparte,
Loki, el dios timador, origen de todo fraude, transformador (mitológicamente
cambia de forma tanto en caballo, salmón, mosca e incluso de sexo), antagonista
a Odín en su lucha por contener el orden.
Thor es de una forma, el eje conductor de la historia,
puesto que su hermano Loki (parentesco que ocurre sólo en la película) es el
que pone en peligro a la Tierra, y Thor se esfuerza reiteradamente para hacerlo
entrar en razón. Cabe notar que esta figura de razón es más gringa que nórdica,
si bien la razón en esta película entra a golpes. Quiero denotar brevemente la
faceta bárbara que Estados Unidos ha llevado a la pantalla grande por décadas,
imponiendo sus valores nacionales de justicia, libertad, y razón, entre otras,
a través de lo que parecen ser sus antepasados nórdicos migrando culturalmente
a Hollywood. ( Teniendo resultados de la talla de Stallone, Schwarzenegger (que
no es gringo), Bruce Willis, Seagal, etc.) Una masa bárbara combatiendo a “los
malos” por un ideal abstracto, muy enterrado, por lo que más bien pareciera ser
una lucha por la sobrevivencia, o en su defecto, simplemente una lucha de
poder.
.Capitán América- Obvio estandarte de la cultura
Estadounidense, peleando por la centralización del poder; venciendo a cuanta
oposición ideológica (acá es una lucha intelectual, lógica evolución de lo que
la figura de Thor anticipaba). Se defiende tanto del nazismo, como el
anarquismo, el comunismo e incluso, en los comics para las nuevas generaciones,
el neo-nazismo.
Dejando de lado lo que se aprecia a simple vista de él (un
facsímil antropomorfo de la Bandera-de-Estados-Unidos, con todo lo que ello
conlleve) situémonos en otro punto: el escudo.
Es curioso notar como el “Arma que siempre regresa” del Thor
bárbaro muta metafóricamente en el Capitán. Siendo el escudo una representación
mucho más evidente de defensa, que del martillo que arrasa con sus oponentes. Si
se observa desde una perspectiva psicológica, podríamos imaginar que tal vez se
duda de sus propias cualidades (no un gran atributo de un aspirante a ícono
nacional), por otra parte, si lo vemos des`e una postura sociopolítica, el “arma”
se nos presenta de una naturaleza diplomática, un arma que tiene posibilidades
(limitadas) de ataque, pero manifestando cierta cautela de un superhéroe que a
final de cuentas mantiene una naturaleza más apegada a lo humano (pese a sus
superpoderes, que son todos potenciados de características humanas a final de
cuentas). Es anticuado, no puede volar,
está expuesto incluso a cierto tipo de ataques; sangra, es humano. Es de carne
y hueso, su principal habilidad parece ser la de un empresario americano
promedio: el liderazgo, una facultad puramente intelectual. Con los valores de
la nación moderna que aspira al progreso (función igual de obsoleta que el
resto de su perfil psicológico) el une a “su equipo” en pro de la victoria.
.Tony Stark/Iron Man- ¿Cuál es el siguiente paso en esta
analogía de la sociedad Norteamericana?
Una vez que por fin se alcanza el progreso (y se llega a su respectivo
desánimo al comprender la naturaleza de esa ilusión) llegamos a la
postmodernidad. Tenemos un pent-house lujoso en Manhattan, escuchando Highway
to Hell, con una camiseta de Black Sabbath, y una actitud irónica hacia los
problemas existenciales y profundos que se han arrastrado (o no) anteriormente.
Se vive de manera superficial entre las comodidades que el capitalismo salvaje
y la dependencia tecnológica nos permitan. Si bien no deja de haber una
estructura ideal sólida, aunque caprichosa: el genio. Un genio demasiado
racional, que dista de poseer habilidades que la así llamada “inspiración” le
permitieron a los genios inventores de siglos anteriores. Es el geek que sabe
cómo opera cada cosa, qué lugar tiene,
cómo se repara y cómo le sirve a él. Todo es un terreno preconcebido, una
máquina de conceptos racionales (aparentemente científicas) pero con el
delicado encanto Hollywoodense que ensalza la ley del “más carismático”.
El “Hombre de Acero” de la competencia (DC) se transforma
aquí en una envoltura, en Armadura, en tecnología portátil, en una serie de
dispositivos retráctiles que permiten tener tiempo para el American Way of Life
de finales del Siglo XX.
.Bruce Banner-Hulk- Si seguimos esta dinámica sociotemporal,
entonces ¿Qué sigue, una vez que alcanzamos el éxito financiero, la fama, las
mujeres (que en el caso de Stark serían trofeos, para finalmente consolidarse
en monogamia), el genio y la superfuerza? No queda “nada”.
Queda lo que los gringos llaman “denial”, una percepción de
indiferencia, mezclada con parsimonia y pesimismo. Un disgusto generalizado por
vivir.
Una especie de bomba a punto de explotar, que sin embargo se
mantiene por este insomne estado de apatía. Si la razón masculina (Banner es un
científico también) y las emociones son femeninas (un científico con impulsos
totalmente reprimidos) entonces ¿qué mas hay? ¿Qué le falta al humano por descubrir?
Ese tema ha sido nominado con tan pocos nombres específicos,
pero nos ha acompañado a través de toda la humanidad. Optaré por un término
moderno, que espera ser extraído de cualquier nominación para ser captado en su
fase más directa: el inconsciente.
Ese monstruo que desencadena toda una serie de posibilidades
de comportamiento-acción y llegar a su flujo extremo. Claro está que varía de
acuerdo a la dinámica que el rol de la conciencia tome con él y visceversa.
Ambas integran la psique humana que se desarrolla a través de esta dualidad (o
dualismo, depende del punto de vista).
Tenemos el resultado de la opresión de los impulsos
naturales, que el Dios Loki anticipa sabiamente al hablarnos de “la libertad de
la libertad” (la verdadera liberación de los parámetros idealizados de lo que
la sociedad llama libertad) ya sea en su faceta conquistadora-expansiva,
diplomática-centralista o vanaglorizadora-tecnócrata. “El sueño de la razón
produce monstruos”.<+div>
Hulk es violencia incontenible, irracional, destructiva,
pero lo es por el acto liberador de una barrera restrictiva.
Él (eso que ya no es “él”) no distingue “buenos y malos” (contrario
a sus contrapartes idealistas, polarizadoras): “HULK APLASTA”… hasta que la
energía se libera y se consume.
.Finalmente, casi en calidad de testigos (forzando roles
importantes en el film) están Black Widow y Hawkeye, humanos entrenados, espías,
con conocimiento “mortal” para el combate y la defensa. Siendo fiel a la
interpretación abierta y subjetiva que he hecho hasta el momento, me parece que
no es coincidencia que los roles más naturales y vulnerables de el Hombre y la
Mujer permanezcan unidos en el desenlace de la batalla, aquí no hay un vínculo
amoroso que los una por siempre, y sin embargo, la unión surge. El coniunctio
en el que los polos opuestos se juntan para alcanzar la gran obra, la victoria,
la hazaña, (en este caso la salvación de la humanidad-estadounidense) es la
analogía del propio antagonismo de la misma humanidad. Tarea que a veces
inverosímil, abstracta, absurda, irreal, pero latente asumimos desde que
llegamos al mundo.
-Joâo



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